2. El nacimiento de
la oscuridad
Tras unos años de zozobra y desconcierto
en los que el Up The Irons fue viviendo sus últimos momentos,
una escisión de miembros de dicho club optaron por no
dejar morir lo que se había iniciado con tanta ilusión.
El torneo de Fütbol 7 de Manhattan se presentó
como el marco ideal para ello.
Ante la entrada de nuevos miembros e intentando
conseguir una filosofía personal menos ligada al Maidenismo
se optó por un nuevo nombre. Largas horas de debate y
tensos momentos precedieron una decisión que todos entendían
como fundamental para el futuro del club. Cuenta la leyenda
que los guerreros que entonces conformaban el club se encontraban
en un punto sin retorno. En los salones del Malagahonda, dominados
por la ingesta abusiva de alcohol y hastiados de discutir entre
ellos, la vida del equipo peligraba incluso antes de nacer.
En ese momento uno de los guerreros consiguió acallar
la acalorada discusión. Tras un extenso trago de cerveza
con voz ronca y temblorosa lanzó una propuesta al viento.
No hubo más debate. Todos guardaron sus espadas, se dieron
un abrazo y brindaron con enormes jarras de rica y deliciosa
cerveza.
Había nacido el REVERSO
TENEBROSO FC.
Con la identidad aún por definir se decidió
mantener el negro como color representativo del club. Camiseta
negra con las mangas blancas, pantalón negro, medias
negras y botas también negras (entonces no había
botas de diseño como en la actualidad) componían
la equipación de los primeros Reversistas. Largas cabelleras
eran comunes pero no obligatorias.
El primer año se debatió en los
antiguos campos del Cerro del Espino donde aún se recuerdan
épicas victorias del Reverso Tenebroso. Al parecer y
en un dato que cuesta creer, pero que ha sido verificado y contrastado
por historiadores de universidades de todo el planeta, el Reverso
entonces contaba con...ocho jugadores!.
Así pasaron varios años en los que
el Reverso empezó a dejar claro a sus rivales que estaba
ahí para quedarse y nada ni nadie iba a tumbarle sin
sudar hasta la última gota.